
EL MEXICO PERENNE
Restos Inquietos
Por: Noé Toledo
Sin duda algo por demás llamativo y ostentoso, si por ostentar podemos definir el acto de cambiar restos y osamentas de héroes patrios de un lugar de supuesto “descanso” a otro, fue el movimiento de 12 de estos desde la Columna de la Independencia hasta el siempre conocido Castillo de Chapultepec, esto en la caótica ciudad de México.
Con todo y los gritos que exmiembros del SME, aprovechando seguramente la ocasión, lanzaron contra el presidente, las osamentas, mismas que por acertado acuerdo decidieron no incorporarse impulsadas por encantamientos y vituperios por igual, llegaron a su nuevo lugar de reposo.
Podemos imaginar el acierto de este “acuerdo” entre los caudillos de ayer, hoy y siempre, de mantener una “pulcra” y silenciosa mirada a su alrededor, ya que de haber hecho lo contrario, seguramente varios de los presentes, incluido Calderón, hubieran sido acusados a través de blancuzcos y muy delgados dedos por la infamia, que una nación como la nuestra, sufre a manos de todos los que pueden hacerla sufrir, aunque irónicamente ninguno de ellos sea realmente una representación del pueblo mexicano; un pueblo que a través de una historia que es más bien presentida o intuida, de lo que es conocida por sus ciudadanos, vive estruendosas horas de angustia, ahora por las elecciones, ahora por el excandidato a la gubernatura de Quintana Roo, que habiendo perdido toda posibilidad de elección, ahora deja un respiro de alivio por el insulto y la mofa, que la que hubiera sido primera dama de el Estado en cuestión, hubiera dejado.
Obviamente el Sindicato de “Teiboleras” de Quintana Roo estará triste por la noticia.
La duda que muchos mexicanos, estoy seguro, quedaron pendientes de resolver, es si dentro de esa docena de osamentas se encontraría ya, con un no muy ganado lugar, aquella que ostentara en vida Fernández de Ceballos, desaparecido por muchas causas probables pero por ninguna comprobable, o si por el contrario también la de él “descansa”, como la de muchos mexicanos y mexicanas víctimas de la indiferencia del gobierno, en algún terreno baldío.
El verdadero mausoleo de honor, debería de guardar no sólo a nuestro héroes patrios, sino por lo menos placas con los nombres de las mujeres de Ciudad Juárez, los periodistas honestos asesinados al ejercer su labor y todos los mexicanos que a través de la injusticia, “duermen” un frío sueño que no conoce la quietud y la paz que sólo la palabra justicia podrá dar.

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