
El Estado-Nación del Futuro
Por. José Santisbón
“No hay nostalgia peor, que añorar lo que nunca jamás sucedió…”
-Joaquín Sabina-
Hace un poco más de 30 años, cuando comencé a tener conciencia de que existía “vida” más allá de la puerta de mi recámara; descubrí cosas tan interesantes que me marcaron la vida para siempre: Mi primer mundial del Futbol (Argentina 78), mi primer Super Bowl, mis primeras películas de Ciencia Ficción y mi primer Informe de Gobierno.
Era curioso ver a mis padres estar pendientes de una pieza informativa leída sin gracia por un personaje al que todos respetaban, pero todos temían. Supe entonces la importancia que tenía el Presidente de mi País; visto y festejado cuál Rey, odiado y maldecido cómo Dictador. Recuerdo el espectáculo del Informe del “Perro y los Pobres”, la posterior toma de posesión del gris De la Madrid (se me viene a la mente el chiste donde Jacobo le preguntaba cómo iba a vivir siendo Presidente: “Para Miguelito”, y después de la presidencia: “De lo Hurtado”).
Cuando estaba en Prepa, me tocó ver de primera mano la doble cara que jugó La Quina con Salinas y Cárdenas (que me parecían lo mismo en ese entonces); me atrapó el discurso claro y contundente de Maquío. No voté por que todavía no tenía edad, pero seguro lo hubiera hecho por el PPS (Pinche Pelón de Salinas). Con su ascensión, viví el estado de sitio que hubo en Tampico-Cd. Madero por la aprehensión de “Don Joaquín” y sus secuaces. Recuerdo al reportero de Televisa desde la lejanía del Puente Tampico reportando todo en calma, cuando en la plaza municipal la gente quería levantarse en armas, rodeados por tanquetas del Ejército.
Luego del “aburtado” proyecto Colosio, de Zedillo y del desencanto por la ineptitud de Fox; comencé a pensar que la presidencia se había entrampado, que aquel Rey-Dictador de infancia, se había convertido en Títere-Lacayo de los grupos de Poder, que en los hechos, cogobernaban México. De pronto me vi sacudido por la idea que en realidad lo que no funciona es el “modelo” de País, el diseño del sistema de convivencia política, las reglas del juego ganar-ganar y no perder-perder menos. Empecé con la búsqueda, en las experiencias de otros países, del nuevo modelo de Estado-Nación que nos pusiera a trabajar como País. Descubrí que existen 3 tipos de formas de gobierno: Presidencialista, Parlamentarista y la combinación y/o “mixturización” de éstos, independientemente que la figura principal sea: Rey, Emperador, Secretario General, Presidente, Primer Ministro, Canciller, etc.
Países con Sistemas Presidencialistas son EEUU, Brasil, Corea del Sur, la mayoría de los países africanos y toda América Latina. México está definido presidencialista constitucionalmente. Se puede decir que los ejemplos de éxito son EEUU, Brasil y Corea del Sur. Su eficacia está basada en 4 ejes: Mandato corto y renovable, representación proporcional de diputados y senadores, universo de 2 opciones serias (bipartidismo y/o segunda vuelta) y la figura de un jefe de gabinete. El contrapeso que evita el poder absoluto, viene de la duración del mandato (4 años renovables en EEUU y Brasil). En todos estos casos, existe la clara separación de las funciones del Estado y del Gobierno, a pesar de que la jefatura de ambos rubros recae unipersonalmente en el depositario del poder ejecutivo; esta separación se da por que existe una figura que es responsable de la eficacia del gobierno, de la administración pública, de la conducción de la política interna (oficialmente) y de la dirección del gabinete. Esta figura protege la investidura presidencial de los embates cotidianos originados por el desgaste natural de ser y ejercer la autoridad. En EEUU es el “Chief of Staff”, en Brasil es el “Vicepresidente”, en Corea es el “primer ministro”.
Busqué en las opciones parlamentarias, estudié los casos de éxito: España, Alemania, Inglaterra, Italia, Canadá, Israel, Japón, etc. Existe una pluralidad en sana convivencia, sin embargo no creo que podamos en México separar en halos celestiales la figura un Jefe de Estado infalible y “todo” propiedad, guardián de la Constitución, depositario de los poderes de la unión y padre la Patria. Los gobiernos federales en estos países se manejan más ó menos igual, con la salvedad que se necesita de una mayoría en el congreso para ser gobierno y terminar el mandato. Este sistema en México sería irrisorio, cambiaríamos de gobierno cada trimestre y nuestra figura notable sería los próceres muertos.
En la combinación de los sistemas, podemos encontrar tentadoras ofertas de modelos: El semipresidencial de Rusia y Francia, y el semiparlamentario como en Sudáfrica. El primer modelo no me convence porque favorece: la frivolidad del jefe de estado (Sarkozy le endilga los problemas a Fillon, si falla el gobierno el congreso tumba a Fillon) y la creación de una eterna mancuerna alternativa entre presidente y primer ministro (Putin y Medvedev estarán en el poder hasta que uno se canse del otro) ya que a diferencia de Francia, el primer ministro sólo es ratificado por el congreso y no propuesto. En el modelo sudafricano el parlamento (proporcional, no plurinominal) elige al presidente como jefe de estado y de gobierno, este sistema puede funcionar en México siempre y cuando nos acostumbremos a las alianzas “contra-natura” y tengamos la cláusula de “palo dado ni Dios lo quita” para que dure al menos un periodo de 3 años en el Poder.
Decepcionado por la imposibilidad real y práctica de cambiar el sistema mexicano, me puse a pensar si en algún punto de nuestra historia nuestra forma de gobierno ha funcionado. Descubrí que nunca hemos vivido el sistema que emana de nuestra Constitución. Se supone que somos una Federación, pero somos más centristas que Francia; se supone que somos una República, pero nos manejamos por mucho tiempo como una monarquía absoluta; se supone que somos democracia, pero en realidad siempre hemos sido una oligarquía dictatorial.
Creo que las propuestas de Calderón apuntan en ese sentido, reforzar y modernizar el presidencialismo; yo le agregaría lo siguiente:
1. Mandato de 4 años en todos los niveles y en los 3 poderes, con la posibilidad de sólo una reelección. ¿Se imaginan que hubiéramos tenido 8 años de Zedillo y sólo 4 de Fox?
2. Reestructuración de las secretarías del gobierno federal. Tenemos un aparato de gobierno muy caro e ineficiente, amén que muchas funciones pueden ser descentralizadas en los gobiernos estatales. Por ejemplo: La reforma agraria ó la repartición de las tierras, la promoción de las actividades turísticas, la fiscalización de los delitos menores y del fuero común, la responsabilidad de la seguridad pública, el desarrollo social, etc. Evidentemente para lograrlo se requiere tener el suficiente presupuesto, es imperante una verdadera redistribución de los ingresos vía impuestos locales y estatales. Debemos entender y hacer entender, que en nuestra Constitución están perfectamente establecidos los ámbitos de los 3 niveles de gobierno; el gobierno debe ejercerse desde la menor autoridad hacia la mayor autoridad; los alcaldes, los regidores, los gobernadores, los congresos locales, deben entender que cogobiernan con el Gobierno Federal, que son corresponsables.
Me gustaría que las secretarias de estado se redujeran por medio de una reingeniería que elimine redundancias; que tengan un perfil más de supervisión de objetivos y programas comunes con los estados y los municipios, que se vuelvan unas súper secretarías. Cada Estado de la República tiene problemas muy particulares que deben ser tratados de manera distinta. La federalización debe ser en 360 grados multidimensionales, debemos darle la oportunidad a cada comunidad y/o región de resolver sus problemas, siempre y cuando no se extralimiten respecto del resto del País.
Me gustaría un nuevo rol del secretario de gobernación, que se convierta en el “Primus inter pares” de los demás secretarios, que conduzca la política interna y al gabinete, bajo las premisas del Presidente, a quién debe reemplazar en caso de su ausencia.
Me gustaría una secretaria de la defensa nacional dirigida por un civil, que sea capaz de conducir todas las fuerzas armadas y de inteligencia (ejército, marina, fuerza aérea y Cisen).
Me gustaría una secretaria de hacienda y administración pública que también cubra las funciones de contraloría.
Me gustaría una secretaría del interior que sea responsable de la procuración de justicia y la seguridad nacional, que bajo su cargo respondan la PGR, la Policía Federal, Protección civil, el instituto nacional de migración y todas las procuradurías que actualmente está en otras secretarías (Profeco, Profepa, Fepade, etc).
Me gustaría una secretaría de economía que agrupe, coordine y facilite todas las actividades económicas (comercio, industria, pymes, agricultura, ganadería, pesca y turismo).
Me gustaría una secretaría de desarrollo que igual vea la asistencia social que la ciencia y la tecnología, que responda tanto por el desarrollo integral que por la cultura y el deporte, que procure que avancemos en igualdad, que reduzca la enorme brecha en la alimentación y la vivienda.
Me gustaría que los recursos naturales y la energía se integraran en una misma secretaría, para que a la luz de una misma política, finquemos el desarrollo sustentable que nos asegure el futuro.
Me gustaría que la SCT se convierta en una secretaría de infraestructura que sea el facilitador de la modernización de nuestras actividades económicas.
El gran cambio para formar el Estado-Nación del futuro, debe venir de la educación y el respeto a lo que está en la ley. Debemos darnos la oportunidad de por primera vez en la Historia, respetar nuestro “pacto” federal y nuestras leyes comunes. El proyecto de país no es el problema, sino la lentitud con que nos movemos hacia la prosperidad. Creo que estamos mejor que hace 200 ó 100 años, lo que hace falta es tener urgencia del futuro.
José Santisbón, a 27 enero 2010

Lo peor es que ni siquiera hubo una p...
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Buen articulo mi querido Xavier, fija...
Excelente la forma en que lo redactas...
Buenas tardes, me llamó la atención t...